
La mirada vuelta hacia atrás detiene el movimiento. Si se dirige adelante y alrededor, se camina hacia lo abierto, aceptando el riesgo que es vivir. Solo con esta disposición se puede amar a otras personas y apreciar otras cosas. Lo que se quiere sujetar suele desvanecerse como el humo entre las manos.
Hay cambios ansiados, cuando lo viejo oprime como unos zapatos que se quedan pequeños. Tambiém los hay superfluos, que van detrás del frescor de lo nuevo pero solo consiguen la ilusión del movimiento. Y hay cambios precedidos de innumerables titubeos y resistencias- propias y agenas- que, sin embargo acaban abriéndose paso con la fuerza de lo viviente, que está vivo justamente porque cambia. Uno puede retrasarlos pero no detenerlos. A la postre también esta disposición sirve al cambio y alimenta la capacidad de decisión y acción que lo hace posible.
Confiar en todo lo vivo experimenta un cambio continuo. Está en nuestras manos comprenderlo, aceptarlo y favorecerlo como una oportunidad de evolucionar y renovarse.






Hoy he tenido un día un poco triste, y estaba de blog en blog por puro aburrimiento. He encontrado este. Me hacía falta leer cosas como las que escribes. Sigue haciéndolo. :-)
ResponderSuprimirhola! he encontrado tu blog por casualidad y sinceramente ha sido lo que mejor me ha pasado en el dia. tus textos son cortos y sencillos, pero a la vez profundo y reales. Me he dado cuenta de lo importante que es vivir sin preocuparte por el pasado ni el futuro, lo mas importante es disfrutar el presente, el camino.
ResponderSuprimirsigue adelante con tu blog, es genial!
un saludo
Rocio!